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El Pescante de Hermigua: historia del puerto suspendido de La Gomera

Historia del Pescante de Hermigua: La Unión en 1907, la exportación del plátano, el transportador de Fyffes y los pilares que aún miran al mar.

El Pescante de Hermigua: historia del puerto suspendido de La Gomera

En la costa norte de La Gomera, cuatro grandes pilares se levantan frente al Atlántico, cerca de Hermigua. No son los restos de un puente para vehículos: evocan la época en que un valle agrícola necesitaba salir al mar sin disponer de carreteras modernas ni de un puerto protegido.

1907: cuando un valle construyó su puerto

A comienzos del siglo XX, Hermigua producía plátanos y tomates destinados a la exportación. La costa abrupta dificultaba el atraque de los barcos. En 1907, vecinos y empresarios impulsaron la sociedad La Unión, con 60.000 pesetas de capital inicial, para construir un sistema de embarque junto a Santa Catalina, en la zona de El Peñón.

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Entre sus principales promotores destacó Francisco Trujillo y Grasso. El primer pescante, desarrollado entre 1907 y 1908, reunía almacenes, vías, maquinaria de vapor y un brazo metálico de unos 32 metros. La fruta bajaba desde el valle y se trasladaba en vagonetas para cargarla en embarcaciones que conectaban con los vapores mercantes.

Una máquina suspendida sobre el Atlántico

El sistema no transportaba únicamente mercancías. También se utilizaba una cesta o cajón para pasajeros, que eran movidos sobre el mar con ayuda de los operarios. Imaginar aquel viaje permite comprender qué significaba emigrar, viajar o regresar a casa antes de la llegada de infraestructuras modernas.

Hacia 1926, la empresa británica Fyffes instaló un transportador aéreo de aproximadamente 700 metros entre su centro de empaquetado y el pescante. Las cestas colgadas de cables agilizaron el movimiento de plátanos. Aquel lugar formaba parte de una cadena logística que conectaba las fincas del valle con los mercados exteriores.

El segundo pescante y lo que queda hoy

En los años veinte se proyectó un segundo pescante de mayor tamaño, con grandes apoyos de hormigón y un brazo mucho más largo. La crisis económica y los cambios del transporte dejaron la obra inacabada. Los pilares que hoy se ven en el mar pertenecen principalmente a este segundo proyecto, no al primer brazo metálico, que acabaría desmontándose.

El avance de las carreteras y la consolidación del puerto de San Sebastián hicieron perder importancia a estas instalaciones. Hoy constituyen un testimonio singular del patrimonio industrial gomero. Contempla el enclave desde zonas seguras y evita acceder a restos inestables o acercarte al oleaje fuerte.

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