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El Caserio De Masca

Hoy quiero dar a conocer este maravilloso rincón, el caserio de Masca que resulta ser uno de los lugares mas visitado de la isla de Tenerife.

Masca muestra cómo es la arquitectura tradicional de Teno

Las casitas de Masca se adaptan perfectamente al difícil relieve. Se agrupan armoniosamente en cuatro caseríos: La Bica, El Turrón, La Piedra o Lomo del Medio y el Lomo de Masca.

La plaza principal está en La Piedra, a la sombra de su enorme laurel de indias. En ella, se encuentra la pequeña ermita de Na Sra. de la Concepción, del siglo XVIII. Cerca encontramos la casa de Los Avinculados, una de las más antiguas del caserío.

Cuando se vivía de lo que daba la tierra, no quedaba otro remedio que colocar las viviendas en los lugares menos aptos para el cultivo. Muchas veces las viviendas se construían sobre la propia roca, encajando las habitaciones en los distintos niveles del terreno.

Viejos caminos de piedra siguen siendo en muchos casos las vías de comunicación entre las casas. Tienen sistemas para el drenado del agua de la lluvia y con la suficiente consistencia para aguantar el paso de personas y animales con cargas, sin necesidad de mantenimiento.

El conjunto se complementa con algunas Eras (círculos de piedra para trillar el cereal). Pasiles donde se secaba la fruta al sol. Hornos de pan, que hoy en día estan en desuso.

El mejor ejemplo de la maestría en la construcción es la resistencia de los bancales. Innumerables muros de piedra, sin cemento ni argamasa, que convierten los terrenos escarpados en pequeños llanos donde poder cultivar. Hoy en día muchos están abandonados.

El caserío de Masca es el mejor ejemplo de arquitectura popular dentro del parque rural de Teno. En 2004 fue declarado conjunto histórico en la lista de Bienes de Interés Cultural del Gobierno de Canarias.

Razones para vivir en un lugar tan difícil

Hace apenas unos 50 años que los vehículos a motor llegaron a Masca. Antes de ese momento, todos los traslados de personas y mercancías se hacían a pie o con animales, utilizando caminos empedrados y veredas. La carretera más cercana pasaba por el núcleo de Santiago del Teide, a más de una hora de camino.

Aquí abundaba un recurso imprescindible para subsistir: el agua.

La población aborigen residió en la zona, dejando grabados símbolos en las piedras. Nos legó numerosos topónimos, como el propio origen del nombre de Masca, que probablemente haga referencia a lo abrupto de su relieve, ya que “askan” significa cuernos o picos prominentes en la lengua bereber.

Masca pertenecía al Menceyato de Adexe, uno de los reinos guanches. Adeje fue bando de paces durante la conquista de la isla por las tropas castellanas. Tomaron acuerdos con los conquistadores con el fin de intentar salvaguardar sus propiedades, su libertad y hasta su misma vida.

Tras la conquista, don Alonso Fernández de Lugo, adelantado de los Reyes Católicos en la isla, otorgó la propiedad de las tierras de Masca a don Diego de Adeje, como reconocimiento por su colaboración en la conquista.

El adelantado cedió además algunos terrenos a otros conquistadores, dejando claro que había agua para todos. Menos don Diego, que se afincó en Masca, estos otros propietarios vivían en Buenavista, por lo que administrativamente este barranco pasó a pertenecer a ese municipio.

Vemos como desde el inicio, a pesar de su lejanía y dificultades diversas, Masca fue un lugar interesante por su abundancia en agua, bien muy preciado en una isla con pocos nacientes naturales y cursos de agua continua.

Construyendo con lo que había a mano

En un lugar tan aislado, como es el caso del caserío de Masca, era mejor conformarse con los materiales disponibles en las proximidades. Por eso, todas las construcciones antiguas están realizadas con piedra volcánica, madera de los bosques cercanos, cañas y barro.

Existen dos tipos de casas tradicionales: con forma rectangular y con forma de L. El acceso a cada habitación se hacía desde el patio exterior, sin pasillos interiores. En algunas ocasiones las casas tenían dos pisos. Muchas veces a la segunda planta se accedía sin necesidad de escalera, gracias al desnivel del terreno.

La piedra basáltica era muy difícil de tallar con herramientas rudimentarias. Por eso, constituía un verdadero arte ir encajando sus formas desiguales, como si se tratara de un puzle, para levantar las paredes. En los muros de las huertas y de las casas, podrás observar cómo entre las piedras grandes se iban insertando otras más pequeñas hasta alcanzar la solidez suficiente para aguantar el paso del tiempo.

Cuando se necesitaba una forma más regular, como en las piedras esquineras de las viviendas, se elegía la toba, un material volcánico de color rojizo, más fácil de tallar.

Era difícil dejar huecos vacíos en estas estructuras, por lo que las ventanas eran diminutas o inexistentes. En muchas ocasiones, un arco de piedra sobre el vano de la puerta ayudaba a redistribuir el peso del techo. Las paredes apenas se encalaban. Las techumbres, a dos o cuatro aguas, tenían una estructura interna de madera y caña que se recubría de tejas curvas, cocidas en hornos cercanos, para impermeabilizar el conjunto.

Solo con la apertura de la carretera, en los años 70 del siglo pasado, se pudieron levantar nuevas edificaciones con materiales más modernos.

La cultura de la palmera

La estampa de los caseríos de Masca está indisolublemente ligada a las palmeras (Phoenix canariensis).

Se elevan esbeltas entre las casas y por las laderas. y aunque se trata de una planta que crece de manera natural solamente en Canarias, por su elegancia se ha plantado en jardines y calles de todo el planeta.

A pesar de su gran porte puede superar los 30 metros de altura y los dos siglos de edad, no se trata de un árbol, sino de una planta leñosa. Lo que nos parece un tronco no es más que la acumulación de los restos de hojas anteriores. Entre los resquicios de estas hojas, se acumula materia orgánica que hace que, en muchas ocasiones, se encuentren adornadas de verdaderos jardines colgantes con pequeñas plantas como helechos y verodes.

En Masca, como en muchos otros sitios de Canarias, constituía un recurso muy útil del que se aprovecha todo. Sus frutos, las támaras, daban de comer al ganado. Con sus troncos se elaboraban colmenas llamadas corchos y con los duros nervios centrales de las hojas, se fabricaba el armazón interno de los techos de las casas. En la actualidad, la mayoría de estos usos se han perdido, pero aún se sigue elaborando artesanía de palma con sus hojas secas, para la confección de escobas, esteras, cestos y sombreras.

Héroes de la supervivencia

Obtener los alimentos suficientes en un lugar tan apartado y abrupto es digno de superhéroes de película. Depender de un buen año de lluvia para conseguir algunos cereales, papas, coles, cebollas y uva, criar algunas cabras, gallinas y unos pocos cochinos… Y contar con las higueras, unas luchadoras capaces de ofrecer sus dulces frutos hasta en los años más duros. Así era la vida en Masca hasta los años 70.

Se llama agricultura heroica a la que se practica en condiciones de terreno muy complicadas. Aquí se cultiva la cebolla de Masca, diferente de la que se cultiva en el cercano caserío de Los Carrizales, reconocidas ambas por la Consejería de Agricultura del Cabildo de Tenerife.

También se cosecha miel de flores del entorno y se aprovecha la abundancia de agua en los barranquillos para cultivar ñameras. Los ñames son tubérculos que deben cocerse durante muchas horas para ablandarse. Son acompañamiento de carne o pescado, también se consumen como postre en navidad

Si tienes ocasión, saborea estos productos locales y llévate de recuerdo productos de artesanía de palma o de madera. Así estarás contribuyendo a que este lugar pueda mejorar su calidad de vida sin abandonar sus tradiciones.

Si quiere tener la oportunidad de visitar este entorno maravilloso y contribuir a la economía local no te pierda esta excursión: https://www.getholiday.es/tours/teide-masca-desde-el-sur-de-tenerife/

Espero que este articulo haya sido de su agrado y me despido como siempre con un gran abrazo y le doy cita para el próximo articulo sobre el famoso barranco de Masca que es visitado por miles de turistas cada año.

Basso lanzone guía de turismo nr. 3900 del Gobierno de Canarias

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